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20/7/2026
Javier Rodríguez Walls: «El Club Deportivo Baloncesto Enrique Benítez merecía otro final»
El histórico del baloncesto de Huelva publica una "carta abierta" tras conocerse el final de la actividad del club que preside Juan Carlos Vizcaíno
Cayetano Fernández Noticia publicada hace 5 díasUn histórico del baloncesto de Huelva como es Javier Rodríguez Walls ha sido el primer peso pesado del deporte de la canasta de nuestra ciudad en pedir explicaciones al Club Deportivo Baloncesto Enrique Benítez sobre la decisión de finalizar la actividad que conocimos hace unos días.
Javier Rodríguez Walls, que hace casi diez años fue entrenador del primer equipo cuyo club preside ahora Juan Carlos Vizcaíno, anima a "compartir" sus palabras "por favor" y a "que se sepa".
Carta abierta a Huelva
Carta abierta a Huelva
Hoy escribo estas líneas con una enorme tristeza, una profunda decepción y un profundo sentimiento de impotencia.
No hablo como un simple aficionado. Hablo como alguien que ha sido socio, abonado, entrenador y también directivo del Club Deportivo Baloncesto Enrique Benítez. He dedicado una parte importante de mi vida a esta entidad y, precisamente por ello, no puedo permanecer en silencio ante su desaparición.
No escribo desde el resentimiento ni desde ningún interés personal. Escribo desde el cariño hacia un club que ha sido parte de la historia deportiva de Huelva y, sobre todo, porque llevaba el nombre de Enrique Benítez, un amigo inolvidable y una persona profundamente querida y respetada por quienes tuvimos la fortuna de conocerlo. Su nombre representaba valores como la honestidad, el esfuerzo, el compromiso y el amor por el baloncesto. Ver desaparecer una entidad que llevaba su nombre supone una enorme tristeza para todos.
En mi opinión, la desaparición del Club Deportivo Baloncesto Enrique Benítez no ha sido un desenlace inevitable. Creo que es la consecuencia de lo que, a mi juicio, ha sido una gestión profundamente deficiente durante los últimos años.
Pero lo más doloroso no es únicamente que el club desaparezca. Lo verdaderamente grave es la forma en que se ha producido: sin la transparencia que una situación tan delicada exigía, sin ofrecer explicaciones suficientes a los socios y abonados, sin contar con las familias de la cantera y sin abrir un diálogo con quienes durante tantos años sostuvieron este proyecto con su esfuerzo, su ilusión y su apoyo.
Porque un club no pertenece únicamente a quienes ocupan temporalmente una junta directiva. Un club pertenece también a sus socios, a sus abonados, a los jugadores, a los entrenadores, a las familias, a los patrocinadores, a los voluntarios, a las instituciones que durante tantos años apoyaron al club y, en definitiva, a toda una ciudad que lo hizo crecer.
Por ello considero que quienes ocuparon las principales responsabilidades durante este periodo deben ofrecer explicaciones públicas. Me refiero al presidente, Juan Carlos Vizcaíno; al vicepresidente, Enrique Escalante Morales; al tesorero, Rafael Domínguez López; al director general, Rafael López Lorenzo; y a Gabriel Carrasco Tristancho, quien durante años desempeñó funciones como entrenador, director deportivo y también formó parte de la dirección del club.
Existe además una circunstancia que considero especialmente significativa. Algunas de las personas que han ocupado responsabilidades en la dirección del Club Deportivo Baloncesto Enrique Benítez ya desempeñaron anteriormente cargos de responsabilidad en otra entidad histórica de nuestro baloncesto, el CB Conquero, cuya desaparición también supuso una enorme pérdida para el deporte onubense.
No afirmo con ello que ambas situaciones sean idénticas ni que puedan extraerse conclusiones automáticas. Pero sí considero que la ciudadanía tiene derecho a conocer esa trayectoria y a reflexionar sobre los modelos de gestión que se han venido aplicando en nuestras entidades deportivas. Los cargos pueden ser distintos y las circunstancias también, pero la gestión de quienes dirigen entidades que forman parte del patrimonio deportivo de Huelva debe estar siempre sometida al escrutinio de la ciudadanía. Precisamente por eso, la transparencia no solo es una obligación moral; también es un ejercicio de responsabilidad con la historia deportiva de nuestra ciudad.
Nombrarlos no responde a ningún ánimo de descalificación personal. Lo hago porque quienes aceptan asumir responsabilidades al frente de una entidad que representa a toda una ciudad también deben asumir la responsabilidad de sus decisiones. La ciudadanía tiene derecho a conocer quiénes dirigieron el club durante este periodo y a valorar su gestión. Esa transparencia no solo sirve para comprender lo ocurrido, sino también para que, en el futuro, cualquier colectivo, club, institución o administración que pueda confiarles nuevas responsabilidades disponga de toda la información necesaria para formar su propio juicio.
No se trata de buscar enfrentamientos ni de alimentar polémicas. Se trata de exigir la responsabilidad que conlleva dirigir una entidad que representa el esfuerzo, la ilusión y el sentimiento de tantas personas. Cuando se acepta un cargo de esta importancia, también se acepta el deber de rendir cuentas ante quienes han confiado en ese proyecto.
Huelva merece saber qué ha ocurrido. Merece conocer qué decisiones se tomaron, por qué se tomaron y si realmente se agotaron todas las alternativas posibles antes de llegar a un desenlace tan doloroso. Los socios, los abonados, las familias de la cantera, los antiguos jugadores, los entrenadores, los patrocinadores, los voluntarios, las instituciones que durante tantos años apoyaron al club y todos los que hemos formado parte de esta historia merecemos una explicación clara, transparente y respetuosa.
Hoy no desaparece solo un club de baloncesto. Desaparece una parte importante de la historia deportiva y humana de nuestra ciudad. Desaparece un proyecto que durante años llevó con orgullo el nombre de Enrique Benítez y que dejó una huella imborrable en muchas generaciones de onubenses.
Escribo estas palabras porque siento que se lo debo al club, a quienes compartieron conmigo tantos años de esfuerzo y amistad y, muy especialmente, a la memoria de Enrique Benítez. Su nombre merece seguir siendo un símbolo de dignidad, honestidad y compromiso con el deporte.
Ojalá esta carta sirva para abrir una reflexión serena. No para dividir, sino para recordar que las instituciones deportivas pertenecen a la sociedad y deben gestionarse con transparencia, responsabilidad y respeto hacia quienes las sostienen.
El Club Deportivo Baloncesto Enrique Benítez merecía otro final. Huelva merece conocer toda la verdad sobre cómo se ha llegado hasta aquí, aprender de lo ocurrido y exigir que una situación semejante no vuelva a repetirse.
Porque un club puede desaparecer, pero la memoria, la dignidad y el respeto hacia quienes lo hicieron posible jamás deberían desaparecer con él. Autor: sa-bleOpina sobre esta noticia
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